Saltar al contenido
Volver al blog

La nube no es cara, es flexible

La factura de la nube no mide lo que consumes: mide cuánta libertad de marcharte compraste, y casi nadie sabe a qué precio la compró. Este artículo cotiza esa prima de elasticidad con la escalera de precios de un gimnasio, demuestra con aritmética de servilleta que la mitad del ahorro que se atribuye a la repatriación se cobra sin comprar un servidor, y explica por qué todas las fugas de la nube que se publican son de empresas con la misma carga plana.

En enero de 2023, 37signals publicó su factura de nube del año anterior: 3.201.564 dólares. Lo interesante no es la cifra, es lo que estaba comprando una parte de ella. Basecamp llevaba veinte años ejecutando aproximadamente lo mismo, con un patrón de tráfico que ya no sorprendía a nadie cuando Twitter todavía se llamaba Twitter. Y sin embargo pagaba, hora a hora, el precio de poder devolver los servidores al día siguiente.

Nadie iba a devolverlos. Esa es la parte que se factura y no se discute.

La factura de la nube no mide lo que consumes. Mide cuánta libertad de marcharte compraste, y casi nadie sabe a qué precio la compró.

Las tres tarifas del mismo hierro

En un gimnasio, la misma máquina tiene tres precios. La entrada de día es la más cara por sesión y no te ata a nada: mañana no vuelves y no pasa nada. La cuota anual te da la misma máquina por bastante menos, a cambio de que firmes. Y comprar la máquina y ponerla en tu casa es el precio más bajo por sesión de los tres, con la letra pequeña de que ahora el mantenimiento, el espacio y el ruido son tuyos.

Aquí conviene desactivar la analogía fácil, porque es la mala. La nube no es una cuota fija que pagas vayas o no vayas: pagas por uso, y quien monte el argumento sobre «pagar el gimnasio y no ir» se cae en la primera frase. Lo que coincide no es la forma del recibo, es la escalera: en los dos sitios el precio unitario del mismo hierro baja a medida que renuncias al derecho a marcharte. Y en los dos sitios el margen del proveedor sale, en buena parte, de quien compra ese derecho y no lo ejerce nunca.

Con una diferencia a favor de la nube, que es lo que hace la comparación útil en lugar de tramposa: AWS publica el precio de las tres tarifas. El gimnasio de tu barrio, no.

¿Cuánto cuesta el derecho a marcharte?

Está en la web, sin negociar y sin comercial de por medio: los Savings Plans bajan la factura hasta un 72% frente al precio a demanda a cambio de comprometer un gasto por hora durante uno o tres años. En la letra chica el tope depende del tipo: hasta 66% en el plan flexible de cómputo, hasta 72% si te atas a una familia de instancias en una región.

Dicho al revés, que es como se entiende: la entrada de día cuesta unas tres veces y media la cuota anual. Eso no es un recargo oculto ni un abuso, es el precio de una opción, y está bien puesto. La pregunta es si tú la estás ejerciendo.

Vamos con la cuenta, y con los supuestos a la vista para que la puedas rehacer con los tuyos. Una unidad de cómputo a un dólar la hora, 730 horas al mes, y un descuento por compromiso del 60%, que está dentro del rango publicado. Un servicio con un valle de 28 unidades, un pico de 40 y una media de 32: factor de pico de 1,25, o sea, la carga plana de toda la vida con un poco de relieve por las tardes.

  • Todo a demanda, pagando religiosamente solo lo que usas: 32 × 730 = 23.360 dólares al mes.
  • El valle comprometido y el pico a demanda: 28 × 730 × 0,40 = 8.176, más 4 × 730 = 2.920 de la parte variable. Total, 11.096 dólares al mes.

Un 52% menos. Sin tocar una línea de código, sin migrar nada, sin reunión de arquitectura. La misma carga, en el mismo sitio, con el mismo proveedor.

Retén ese 52%, porque es el número que convierte este artículo en una discusión.

¿Por qué siempre son las mismas empresas las que se van?

En 2021, a16z publicó The Cost of Cloud, a Trillion Dollar Paradox y estimó que repatriar cargas recorta entre un 30% y un 50% del gasto. Corey Quinn lleva desde entonces respondiendo, con datos y con mala leche, que la repatriación no existe: que los entusiastas son sobre todo vendedores con hierro que colocar, y que el catálogo de casos reales es sospechosamente corto.

Los dos tienen razón, y por eso la discusión no avanza. La aritmética de a16z es correcta y la observación de Quinn también. Lo que falta es la pregunta de por qué el catálogo es tan corto, y ahí está lo interesante.

Mira quién aparece siempre en esa lista. Dropbox se ahorró 74,6 millones en dos años montando su propia infraestructura de almacenamiento; guarda exabytes que no se van a ningún sitio el martes. Ahrefs calcula que evitó 400 millones en tres años por no irse a la nube; rastrea la web las veinticuatro horas, todos los días. 37signals espera ahorrar 10 millones en cinco años con algo más de 600.000 dólares de servidores Dell; su carga es un SaaS de suscripción con veinte años de histórico.

Las tres tienen el mismo perfil, y no es «gastaban mucho». Es que su factor de pico es prácticamente uno. No hay elasticidad que aprovechar porque no hay nada que se mueva.

Las historias de fuga de la nube que se publican no demuestran que la nube sea cara. Demuestran que el descuento por elasticidad solo lo cobra quien tiene varianza.

La muestra está seleccionada por varianza baja, y de ahí sale una advertencia incómoda para quien lee esos casos buscando permiso: leer el post de Ahrefs y concluir que tú también deberías comprar servidores es tan riguroso como comprarte una piscina olímpica porque a un nadador profesional le sale a cuenta.

Escalera de decisión según el factor de pico: a demanda, valle comprometido, compromiso de uno a tres años y, solo al final, comprar hierro.

La escalera se sube por orden. El factor de pico decide en qué escalón te bajas.

¿Y si mi carga sí tiene pico?

Entonces enhorabuena: estás recibiendo lo que pagas, y este artículo no va contigo.

La misma cuenta al revés. Valle de 5, pico de 100, media de 20; factor de pico de 5, que es el e-commerce de toda la vida o cualquier cosa con estacionalidad de verdad. A demanda son 14.600 dólares al mes. Comprometiendo el valle bajas a 12.410, un 15% y gracias. Y si compras hierro para cubrir el pico, compras cien unidades para usar veinte de media: pagas cinco veces el equipo que aprovechas, y encima el día de rebajas descubres que el pico real era ciento veinte.

Ahí la prima de elasticidad no es un impuesto, es el producto. Cóbrala.

Lo bueno de razonar por escalones es que se extiende solo. Un entorno de desarrollo que se usa ocho horas al día, cinco días a la semana, tiene un factor de pico de cuatro y pico: es el caso de la entrada de día, y lo que corresponde es apagarlo por la noche, no comprometerlo tres años. Dos equipos que necesitan la misma capacidad en turnos distintos adelantan el momento de comprar la máquina, porque la comparten. La escalera no es una tabla que memorizas, es una cuenta que rehaces.

«Pero comprometerme tres años es el lock-in del que huía»

Sé perfectamente lo que estás a punto de decir:

¡Me estás pidiendo que firme tres años con AWS!

Sí. Y antes de que te indignes: ya estás lock-in, lo firmes o no. La diferencia entre un compromiso de gasto y una nave con hierro dentro es que el primero es una línea con fecha de caducidad en una hoja de cálculo, y el segundo es un contrato de colocation, un ciclo de renovación de hardware a cinco años y un turno de guardia. El compromiso caduca solo. El datacenter hay que desmontarlo.

Y aquí está la parte de la analogía que más gente se salta: cuando compras la máquina, también compras engrasarla. 37signals sostiene que hizo su salida sin cambiar el tamaño de su equipo de operaciones, y me lo creo; también es la parte menos transferible de su historia, porque llevaban una década operando su propio hierro antes de entrar en la nube y tienen a Ruby on Rails en el mismo edificio. Si tu plan de repatriación depende de replicar el equipo de operaciones de 37signals, tu plan es contratar a 37signals.

Mientras tanto, la encuesta de Flexera cifra en un 29% el gasto de nube que las propias organizaciones consideran desperdiciado. Ese es el porcentaje que se va en capacidad encendida sin nadie encima, y es más de lo que la mayoría de los planes de repatriación prometen ahorrar. Antes de mudarte de gimnasio, comprueba si la cinta lleva dos años enchufada y vacía.

Mi sugerencia

Mide tu factor de pico antes de opinar sobre la nube. Es una división: el percentil 95 de tu uso dividido entre tu uso medio, con los últimos noventa días de datos. Hazla por servicio, no por cuenta, porque la suma de la organización promedia los picos de unos con los valles de otros y te devuelve un número tranquilizador y falso.

  • Por debajo de 1,3: tu problema no es la nube, es la tarifa. Estás pagando la entrada de día para ir todos los días.
  • Entre 1,3 y 2: compromete el valle, deja el pico a demanda y vuelve a medir en un trimestre.
  • Por encima de 2: estás usando la elasticidad que pagas. Vete a optimizar otra cosa, que seguro que tienes.

Y si eres como yo, vas a leer esto, vas a decidir que tu caso es especial y vas a querer comprar servidores de todos modos. Hazlo. Solo te pido una cosa antes: pon un compromiso sobre tu valle, espera doce meses y vuelve a mirar la factura. Si con la factura ya corregida el ahorro del hierro todavía justifica la nave, la guardia y el ciclo de renovación, entonces tienes un caso de verdad y me encantará leerlo. ;)

Referencias

Our cloud spend in 2022 — 37signals

We stand to save $7m over five years from our cloud exit — David Heinemeier Hansson

Basecamp-maker 37signals says its cloud exit will save it $10M over 5 years — Ars Technica

Savings Plans — AWS

Compute Savings Plans and Reserved Instances — Documentación de AWS

The Cost of Cloud, a Trillion Dollar Paradox — Sarah Wang y Martin Casado, a16z

Cloud Repatriation Isn't a Thing — Corey Quinn

Dropbox saved almost $75 million over two years by building its own tech infrastructure — GeekWire

How Ahrefs Saved US$400M in 3 Years by NOT Going to the Cloud — Ahrefs

2026 State of the Cloud Report — Flexera